domingo, 28 de septiembre de 2025

El caballo en España: cultura viva y motor económico de 7.500 millones


Foto de archivo para A Ritmo de Galope.

Logroño, La Rioja, España. 28/09/2025.- En España, hablar del caballo es evocar historia, tradición y arte. Desde las caballerías medievales hasta las exhibiciones actuales de doma y salto, este animal ha estado siempre presente en la identidad nacional. Pero más allá de lo simbólico, el caballo es hoy un actor económico de primer orden: el sector equino mueve alrededor de 7.500 millones de euros al año y mantiene una cabaña de más de 640.000 caballos registrados.

Un sector que se diversifica

Lejos de ser un ámbito reducido, el caballo toca múltiples realidades:

  • Cría y exportación: razas como el Pura Raza Española (PRE) son embajadores del país, con gran prestigio en mercados internacionales.

  • Deporte y ocio: hipódromos, competiciones federadas y escuelas ecuestres generan empleo y atraen público.

  • Turismo rural: rutas a caballo, experiencias en cortijos o reservas naturales amplían la oferta turística.

  • Terapias asistidas: cada vez más centros incorporan caballos en programas de rehabilitación física y emocional.

Voces y testimonios

“Cada caballo que criamos es parte de nuestra tradición, pero también un producto que compite en el mercado global”, comenta un ganadero sevillano dedicado al PRE.

En el ámbito deportivo, entrenadores y jinetes destacan la proyección internacional: “España tiene caballos y jinetes capaces de medirse con los mejores del mundo. Falta más apoyo institucional para crecer todavía más”.

Radiografía económica

El impacto de 7.500 millones de euros no solo se traduce en la compraventa de caballos. Abarca también veterinaria, alimentación, equipamiento, turismo, formación y espectáculos. De hecho, según asociaciones sectoriales, cada euro invertido en el mundo ecuestre genera un efecto multiplicador en la economía local.

Además, España ocupa un lugar privilegiado en Europa en número de caballos, situándose junto a potencias como Francia o Alemania.

Retos en el horizonte

Aunque el sector goza de buena salud, hay aspectos que deben reforzarse:

  • Garantizar el bienestar animal con normativas cada vez más estrictas.

  • Apostar por la profesionalización y la innovación tecnológica.

  • Reforzar la sostenibilidad de explotaciones y competiciones.

  • Democratizar el acceso, superando la percepción de que montar a caballo es exclusivo de élites.

Entre la tradición y el futuro

Las imágenes de caballos en la Feria de Abril, en las romerías del Rocío o en los espectáculos de doma clásica son parte del imaginario colectivo español. Pero detrás de esa tradición se encuentra una industria moderna, competitiva y en expansión.

El caballo en España no es solo un símbolo cultural: es patrimonio vivo y motor económico. Y su futuro dependerá de cómo el sector logre equilibrar la herencia histórica con la innovación y la apertura a nuevos públicos.

Noticia redactada por el equipo de A Ritmo de Galope

Investigación documental, preparación de datos y redacción Enrique Alberto Martín-Caro Malavé

sábado, 27 de septiembre de 2025

Los caballos, clave en la prevención de incendios: «Un solo animal puede limpiar hasta tres hectáreas al año»

 

Caballos de Przewalski en la Reserva Nacional de Caza de Boumort. UAB

Hasta ahora, la mayoría de investigaciones sobre ganadería extensiva aplicada a la gestión forestal se habían concentrado en pequeños rumiantes y, en menor medida, en razas bovinas rústicas.

Por Rodrigo Díez Manceñido

Madrid, España. Septiembre, 2025.- Este verano 2025 ha sido uno de los más trágicos en lo que a los incendios forestales se refiere. Solo en el mes de agosto, 336.345 hectáreas se quemaron en España como consecuencia de los fuegos. Galicia fue la comunidad más afectada, con 143.628 hectáreas quemadas, seguida de Castilla y León, con 141.264 hectáreas, y Extremadura, con 41.525 hectáreas.

Por este motivo, se intenta ahora esclarecer el porqué de la virulencia de estos incendios y cuál es la forma de evitar que vuelva a ocurrir algo parecido. Invertir en prevención y en extinción son los dos pilares clave, pero igualmente es necesario encontrar nuevas fórmulas para aplicarlos.

Una investigación en la que participan la Reserva Nacional de Caza de Boumort, la Fundación Miranda, la Asociación Forest Horses y la Universidad de Barcelona (UB) ha puesto de relieve el papel que los caballos pueden desempeñar en la gestión sostenible del paisaje mediterráneo. El trabajo muestra que estos animales adaptan su dieta en función de la raza, el entorno y las condiciones de manejo, lo que les permite complementar la labor de otros herbívoros, como ovejas y cabras, en la prevención de incendios forestales al reducir la carga de combustible vegetal y mantener abiertos los paisajes.

Hasta ahora, la mayoría de investigaciones sobre ganadería extensiva aplicada a la gestión forestal se habían concentrado en pequeños rumiantes y, en menor medida, en razas bovinas rústicas. Los caballos habían quedado relegados a un papel marginal porque tradicionalmente se les consideraba pastadores de hierbas con poca incidencia en la vegetación leñosa. Sin embargo, como señala la arqueozoóloga e investigadora Ramón y Cajal de la Universidad de Lérida, Ariadna Nieto-Espinet, este estudio aporta datos empíricos inéditos sobre su potencial en ecosistemas mediterráneos.

El análisis se basó en tres experiencias concretas. En Boumort se evaluó a los caballos de Przewalski en semilibertad, con una carga ganadera mínima de 0,02 cabezas por hectárea y año, en un paisaje en mosaico con bosques, prados y matorrales. En el Parque Natural de El Garraf, la raza rústica pottoka se mantuvo en pastoreo continuo y semilibertad durante un año con una densidad baja de 0,2 cabezas/ha/año. Finalmente, se observaron caballos cruzados en actuaciones intensivas de pastoreo a corto plazo, con alimentación suplementaria y una presión de 2,5 cabezas/ha durante un mes y medio.

Para evaluar su dieta, se recopilaron 50 muestras fecales frescas y se aplicaron análisis microhistológicos junto con modelos estadísticos avanzados. Esto permitió identificar tanto el consumo de gramíneas como de especies leñosas, entre ellas Quercus, Juniperus o Pistacia, además de herbáceas como el listón (Brachypodium retusum).

Los resultados muestran patrones diferenciados. Los caballos de Przewalski, en un paisaje variado, consumieron principalmente gramíneas y mantuvieron prados abiertos sin ejercer una gran presión sobre la vegetación leñosa. En cambio, la raza pottoka inició su dieta con herbáceas finas y muy inflamables, pero a medida que estas se agotaban pasó a alimentarse de plantas leñosas, contribuyendo así al control del sotobosque. Los caballos cruzados, bajo un manejo intensivo y de corta duración, se adaptaron rápidamente de herbáceas a especies leñosas, lo que refuerza su utilidad en intervenciones de gestión forestal dirigidas.

«Estos resultados muestran que los caballos, a pesar de su fama de preferir solo herbáceas, poseen una flexibilidad notable que los convierte en aliados valiosos en la prevención de incendios», afirma Jordi Bartolomé. Ariadna Nieto-Espinet añade que las razas rústicas, a menudo poco valoradas, tienen una enorme capacidad de adaptación que las sitúa en el centro de estrategias silvopastoriles.

El equipo investigador coincide en la necesidad de más estudios a largo plazo que cuantifiquen el impacto real de los caballos en la reducción de biomasa inflamable. No obstante, defienden que su plasticidad alimentaria los convierte en una herramienta prometedora dentro de una gestión forestal más sostenible, especialmente en un contexto marcado por el cambio climático, la despoblación rural y el creciente riesgo de incendios en la cuenca mediterránea.

Ver noticia original con sus detalles en: El Debate

martes, 23 de septiembre de 2025

Caballos Prehistóricos en Guadalajara Reescriben la Historia Ibérica

 

Foto de archivo. A Ritmo de Galope.

Un Descubrimiento Sin Precedentes

Logroño, La Rioja, España. 23/09/2025.- En un rincón remoto de la Sierra de Guadalajara, entre rocas y cuevas esculpidas por el tiempo, el Abrigo de La Malia, en Tamajón, ha revelado un tesoro arqueológico que está transfor.- mando nuestra visión del pasado. Un equipo de investigadores ha desenterrado los restos de los caballos más antiguos del linaje ibérico, con una antigüedad de hasta 36.000 años. Este descubrimiento no es solo un fósil más: es una ventana al Paleolítico y una prueba del vínculo profundo entre los primeros humanos de Iberia y los animales que los rodeaban.Un Puente entre la Biología y el Arte RupestreEl análisis de ADN de estos restos ha dejado boquiabiertos a los científicos. Los caballos hallados en La Malia son los mismos que galopan en las paredes de cuevas como Altamira o Lascaux, inmortalizados en pinturas rupestres hace decenas de miles de años. “Es algo extraordinario”, ha podido pensar posiblemente en su momento Nohemi Sala, ante el hallazgo, ella es investigadora del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH). Este vínculo entre los restos fósiles y el arte paleolítico confirma que los caballos no solo eran alimento, sino también un símbolo poderoso para las sociedades de la época.Una Ventana al Paleolítico SuperiorLa octava campaña de excavaciones en La Malia, liderada por un equipo conjunto del CENIEH y la Universidad Complutense de Madrid (UCM), ha sacado a la luz un retrato fascinante de la vida de los primeros Homo sapiens en la región. Además de los restos de caballos, los investigadores han encontrado:
  • Herramientas de piedra y hueso, que revelan la destreza técnica de estos antiguos habitantes.
  • Restos de fauna con marcas de corte, como ciervos, bisontes y rebecos, que muestran una dieta variada y habilidades avanzadas de caza.
  • Hogares con carbones, evidencia del uso controlado del fuego para cocinar, calentarse y protegerse del frío.
Las dataciones sitúan estos restos entre los 36.000 y 25.000 años atrás, en pleno Paleolítico Superior, cuando los humanos modernos comenzaban a dejar su huella en Europa.

Foto de archivo. A Ritmo de Galope.
La Meseta: Un Territorio VibranteLejos de ser un páramo desierto, como se pensaba tradicionalmente, la Meseta era un territorio lleno de vida. Los cazadores-recolectores que habitaron La Malia supieron aprovechar los recursos de la Sierra de Guadalajara, estableciendo campamentos continuos en un entorno que antes se consideraba inhóspito. “Este descubrimiento demuestra que la Meseta era un lugar dinámico, con poblaciones que dominaban su entorno”, hemos podido interpretar a lo explicado por Adrián Pablos, de la UCM.El análisis genético de los caballos también arroja luz sobre su evolución. Estos équidos ibéricos, ancestros directos de los caballos salvajes europeos, jugaron un papel clave en la historia de los équidos y su eventual domesticación miles de años después.Guadalajara, un Faro de la PrehistoriaAunque los resultados completos se publicarán en revistas científicas especializadas, el Abrigo de La Malia ya se posiciona como un referente mundial. Este yacimiento no solo reescribe la historia de la Península Ibérica, sino que coloca a Guadalajara en el centro del mapa arqueológico. Más que un descubrimiento local, es un capítulo nuevo en la historia de la humanidad y de los caballos que galoparon junto a nuestros antepasados. ¿Qué otros secretos esconderán las cuevas de la Sierra? La Malia nos invita a seguir explorando.
Fuentes consultadas para la redacción de este artículo
  • Sala, N. et al., Nobody's land? The oldest evidence of early Upper Paleolithic settlements in inland Iberia. Science Advances (2024). Science
  • Nota de prensa / entrada del CENIEH sobre investigaciones en Tamajón / Abrigo de La Malia (2024–2025). cenieh.es+1
  • Europa Press — “Los caballos más antiguos del linaje ibérico salen a la luz ...” (22/09/2025). Europa Press
  • ABC — “Los caballos más antiguos del linaje ibérico, en las excavaciones de La Malia” (22/09/2025). Diario ABC
  • El Español (eldigitalcastillalamancha) — cobertura de la campaña y del hallazgo genético (22/09/2025). EL ESPAÑOL
  • Publicación de Edgar Téllez (CENIEH) y colaboradores sobre tafonomía/zooarqueología en Abrigo de La Malia (Quaternary Science Advances / ScienceDirect, 2025). cenieh.es+1
  • Entradas y notas locales: Ayuntamiento de Tamajón / Tamajón.es, Nueva Alcarria, Guadalajara Diario y otros medios regionales que han reproducido el comunicado de la campaña 2025. Tamajon+2nuevaalcarria.com+2

Noticia redactada por el equipo de A Ritmo de Galope

Investigación documental, preparación de datos y redacción Enrique Alberto Martín-Caro Malavé

sábado, 20 de septiembre de 2025

Estudio revela cómo los caballos salvajes sobreviven en la Zona de Exclusión de Chernóbil

 

Caballos de Przewalski desplazándose entre estructuras abandonadas en la Zona de Exclusión de Chernóbil. Foto: ( University of Georgia)

Además de los caballos, cámaras de monitoreo registraron la presencia de ciervos, alces, linces, lobos y otras especies en la zona del desastre nuclear de 1986.

Por Alexander Ortíz

Septiembre, 2025. -La Zona de Exclusión de Chernóbil (ZEC) se ha convertido en un inesperado refugio para la vida silvestre casi cuatro décadas después del accidente nuclear de 1986.

Entre las especies que han encontrado un espacio para reproducirse y expandirse se encuentran los caballos de Przewalski, considerados los últimos caballos salvajes del mundo.

Un estudio publicado por la revista Science en 2018, muestra que esta población, introducida a finales de los años noventa, ha logrado adaptarse al entorno despoblado y con escasa actividad humana.

Los investigadores señalan que, pese a los riesgos ambientales, los animales están utilizando estructuras abandonadas y desarrollando estrategias para prosperar en un territorio marcado por la radiación.

La reaparición de los equinos en la región refuerza la percepción de la ZEC como un laboratorio vivo, donde la naturaleza se reorganiza en ausencia de habitantes humanos.

Al mismo tiempo, plantea nuevos retos para los científicos, quienes buscan comprender cómo se mantiene la diversidad genética de esta especie en un ecosistema alterado.

La expansión de los caballos de Przewalski

Los caballos de Przewalski, de origen euroasiático, fueron reintroducidos en zona de exclusión entre 1998 y 2004, cuando conservacionistas liberaron 36 ejemplares. Desde entonces, la población se expandió hacia el norte, alcanzando la Reserva Radioecológica Estatal de Polesie, en Bielorrusia.

En apenas cuatro años, la población casi se duplicó, aunque los especialistas advierten que la cifra sigue siendo insuficiente para sostener una población independiente.

Peter Schlichting, investigador de la Universidad Estatal de Arizona, explicó en un comunicado de prensa: “Cuando se reduce el tamaño de una población, se pierde gran parte de su variación natural. El objetivo de los programas de conservación es mantener la mayor diversidad posible y prevenir la endogamia, garantizando así que una población pueda resistir los cambios ambientales y sobrevivir a largo plazo”.

El monitoreo con cámaras activadas por movimiento reveló que los animales emplean graneros y otras estructuras abandonadas como refugio.

James Beasley, profesor asociado de la Universidad de Georgia, indicó: “Nuestros resultados indican que los caballos de Przewalski utilizan habitualmente estructuras abandonadas en la ZEC. Por consiguiente, estas estructuras pueden servir como puntos focales importantes para la investigación y la gestión, con el fin de obtener información demográfica clave, como la edad, la proporción de sexos, el tamaño de la población y la estructura genética”.

Un ecosistema inesperado tras el desastre

Los registros de campo mostraron que los caballos pasaron más de cinco horas en las estructuras durante distintas estaciones del año, compartiendo espacio con ciervos, alces, jabalíes, zorros rojos, linces, lobos, aves y murciélagos. Esta diversidad confirma que la zona del desastre nuclear se ha convertido en un santuario para múltiples especies.

La transformación contrasta con el origen del área, marcada por la catástrofe de 1986 que obligó a evacuar a más de 116,000 personas.

Estudios como el publicado en Current Biology en 2015 ya habían documentado la presencia abundante de mamíferos en la región, independientemente de los efectos de la radiación.

La investigación más reciente se concentró en el lado bielorruso de la reserva, mientras que el trabajo en territorio ucraniano ha estado interrumpido desde 2022 por la guerra ruso-ucraniana.

A ello se suman incendios forestales y riesgos derivados de la ocupación rusa, incluido el caso documentado de un caballo de Przewalski muerto por una mina terrestre en junio de 2025.

Los científicos esperan ampliar los marcos de monitoreo geoespacial para evaluar la resiliencia de esta población y determinar cómo la vida silvestre continúa adaptándose en uno de los escenarios más singulares del planeta.

Ver noticia original con sus detalles en: INFOBAE

jueves, 18 de septiembre de 2025

Carruajes de caballos en Central Park: ¿fin de una tradición o avance en el bienestar animal?

 

Carruaje tirado por caballos en una calle de Nueva York. Foto para A Ritmo de Galope

Nueva York, Estados Unidos. Septiembre, 2025. La imagen de un carruaje tirado por un caballo recorriendo las avenidas arboladas de Central Park es tan emblemática de Nueva York como la Estatua de la Libertad o los taxis amarillos. Durante más de 150 años, esta tradición ha cautivado a turistas de todo el mundo. Sin embargo, ese ícono neoyorquino está hoy en el centro de un debate que podría marcar el fin de una era.

Una tradición con historia

Desde finales del siglo XIX, los carruajes han sido parte del paisaje urbano de Nueva York. Pasear en uno de ellos representaba lujo, romanticismo y un contacto cercano con el parque. Para muchos visitantes, un paseo en coche de caballos era una experiencia inolvidable.

Pero con el paso del tiempo, la realidad cambió: más tráfico, más ruido, más turistas y una creciente preocupación por el bienestar animal han colocado esta costumbre bajo una lupa cada vez más crítica.

La decisión del alcalde Eric Adams

El 17 de septiembre de 2025, el alcalde Eric Adams firmó una orden ejecutiva que intensifica la fiscalización de la industria: más controles veterinarios, límites a la circulación, reubicación de paradas y vigilancia sobre licencias.

Además, impulsa el proyecto de ley conocido como Ryder’s Law, que busca prohibir por completo los carruajes tirados por caballos a partir del 1 de junio de 2026. Como alternativa, la ciudad planea introducir vehículos eléctricos de estilo clásico, que imiten la estética tradicional sin comprometer la seguridad ni el bienestar de los animales.


Caballo descansando en la sombra en Nueva York. Foto para A Ritmo de Galope

Los argumentos a favor de la prohibición

  • Bienestar animal: organizaciones como NYCLASS y la Central Park Conservancy sostienen que los caballos sufren estrés crónico al convivir con tráfico, ruido y contaminación. También se han documentado incidentes de animales desbocados o colapsados en plena calle.

  • Seguridad pública: el riesgo de accidentes afecta tanto a los caballos como a peatones, ciclistas y conductores.

  • Cuidado del parque: los carruajes contribuyen al desgaste de caminos y generan altos costos de mantenimiento.

  • Cambio cultural: en una ciudad que busca ser más sostenible, el bienestar animal es hoy una prioridad creciente.

Las voces en contra

Del otro lado del debate está el sindicato de conductores de carruajes, que defienden su estilo de vida y un oficio transmitido por generaciones. Argumentan que:

  • Sus caballos reciben un trato digno, con chequeos veterinarios regulares, descansos obligatorios en establos y prohibición de trabajar en climas extremos.

  • La vida de los caballos en Central Park, bajo regulación, puede ser mejor que en otros entornos.

  • La prohibición amenaza el sustento de cientos de familias.

  • Y, sobre todo, que ningún vehículo eléctrico podrá reemplazar el encanto de la conexión real entre persona y caballo.

Carruaje tirado por caballos en el centro de Nueva York. Foto para A Ritmo de Galope

Un debate que trasciende Nueva York

El futuro de los carruajes de Central Park depende ahora del Concejo Municipal. Pero lo que está en juego va más allá de Manhattan: es un reflejo de cómo las ciudades modernas deben equilibrar historia, bienestar animal y economía.

Si se aprueba la prohibición, Nueva York marcará un precedente que podría inspirar decisiones similares en otras grandes urbes del mundo.

Carruaje tirado por caballos en época de invierno en Nueva York. Foto para A Ritmo de Galope

Reflexión final

Como amantes de los caballos, esta discusión nos invita a mirar más allá de la postal romántica. ¿Es posible preservar la tradición sin comprometer la dignidad de los animales? ¿Cómo aseguramos que quienes dependen de esta industria encuentren alternativas justas?

El desenlace aún está abierto, pero una cosa es segura: los caballos ya no son solo parte del paisaje, sino protagonistas de un debate global que redefine nuestra relación con ellos en el siglo XXI.

Noticia redactada por el equipo de A Ritmo de Galope

Investigación documental, preparación de datos, redacción y gráfica Enrique Alberto Martín-Caro Malavé

miércoles, 17 de septiembre de 2025

Dejó su trabajo en una empresa y hoy lidera una disciplina novedosa con caballos

Nadine Bell es experta en coaching con caballos. Foto Tadeo Borbón.

Nadine Bell es una de una de las referentes del coaching con caballos en Argentina, un proceso que permite la exploración emocional y el descubrimiento personal.

Buenos Aires, Argentina. Septiembre, 2025.- Volver a las pasiones de la infancia fue el camino que Nadine Bell encontró para superar un momento de intensa zozobra en su vida. Ahí, en ese lejano territorio estaba la respuesta. A caballo y rodeada de las sierras había pasado los días más felices. Entonces, dejó su trabajo en una gran empresa y decidió abrir una escuela de equitación, después vendrían los estudios de equino terapia y luego el coaching con caballos, una novedosa disciplina que trajo de Estados Unidos, donde se formó. Hoy es su principal actividad, una tarea que desarrolla con enfoque grupal o personal en La Cumbre (Córdoba) y Pilar (Buenos Aires).

En Argentina, la actividad no está muy difundida y puede sonar a una dinámica esotérica, pero no lo es. Se trata de un método de aprendizaje y búsqueda interior, un proceso que se lleva a cabo a través de diversas actividades con caballos, bajo la mirada atenta de un coach. En la interacción que se genera, los animales actúan como una suerte de espejo de las emociones humanas y permiten visualizar con facilidad ciertos comportamientos que, muchas veces, es necesario modificar.

Allá lejos y hace tiempo

Nadine pasó casi todos los veranos de su infancia en la casa de su abuelo Alec Bell, un polista que le transmitió el amor por los caballos. Allí, en La Cumbre, dio sus primeros pasos en el mundo equino.

“Recuerdo que ahí aprendí a andar a caballo con una señora inglesa, Stephanie. Ella nos llevaba por el faldeo de las sierras, donde hoy está la reserva de los monos carayá, en las afueras del pueblo. Cabalgábamos con un grupo de niñas y la jornada finalizaba, siempre, con un té, scons y mermelada de frambuesa. Era el mejor plan”, cuenta Nadine.

A los ocho años, su abuelo le regaló a Merengue. Un ejemplar bayo, mezcla de criollo con caballo de polo. Al día siguiente de su llegada, Nadine se despertó al alba para montarlo, pero el animal no tenía montura, ni freno, ni nada, solo un bozal. “Tenés un año me demostrar que realmente querés el caballo”, le dijo su abuelo. Al cabo de ese tiempo prometió comprarle todo el equipamiento.

“Eso no me detuvo– cuenta Nadine–, robé la alfombrita celeste del baño e improvisé una montura, con una soga hice las riendas. Para subir, acerqué a Merengue junto al aljibe y una vez sobre el lomo, taconeé”.

No había forma, el caballo no se movía. Mucho menos cuando ella intentó con una caña a modo de fusta, ahí fue peor, Merengue caminaba para atrás. “No me caí al suelo de casualidad, recuerda. Estaba desesperada, así que lo abracé y le dije entre lágrimas que por favor diéramos cuatro pasitos juntos”.

El milagro sucedió. Nadine comprendió cuál era la clave y nunca más hubo problemas entre ellos.

“Era una india rubia. Desde temprano andaba sola con Merengue por la sierra. Solo tenía la obligación de regresar al mediodía para almorzar con mis abuelos. Me sentía tan libre: podía andar por todos lados, estaba sola, nadie me hablaba en inglés”, recuerda con nostalgia.

Shinny Lady y un destino

La vida la llevó a trabajar como petisera en Inglaterra, pero eso no era lo suyo, tampoco el polo y ni los deportes de a caballo. Ya adulta se dedicó al turismo, a las relaciones públicas, siempre en empresas muy grandes hasta que su vida hizo “crac”, una onomatopeya que ella misma utiliza para definir un momento de crisis existencial.

Entonces, viajó a Estados Unidos a visitar a su hermana. Después de la Navidad en familia, fue a esquiar en los alrededores del Lake Tahoe. Allí, en un estacionamiento, mientras esperaba sentada en su auto con algunos pensamientos verdaderamente oscuros, vio llegar un bus de jubilados. Bajaron una decena de viejitos. Ella lo miraba todo, absorta. Hasta hoy no sabe muy bien por qué. De pronto, una señora bastante mayor resbaló y se cayó. Nadine corrió a socorrerla.

“Salí de mi ensimismamiento y comencé a hablarle para que no sintiera dolor. Era una señora de pelo muy blanco y unos ojos preciosos, increíblemente celestes. Para consolarla le dije: 'You’re such a shiny lady' (Usted es una mujer resplandeciente). Ella me contestó en un inglés amoroso: ‘Vos sos una chica resplandeciente’ una frase que me dejó muda”.

El maremoto interior de Nadine se calmó durante esa charla mientras esperaban la ambulancia. Así, empezó a ver, lentamente, la vida de un modo diferente. Su primer paso fue abandonar aquello que no le daba felicidad. Dejó su trabajo, abrió una escuela de equitación y quedó embarazada de su primera hija.

“Esa fue una señal –asegura hoy a la distancia–, lo más loco es que el primer caballo que me donaron para hacer trabajo social se llamaba Shiny Lady. Increíble”, recuerda.

La yegua era un ejemplar pura sangre que corría en el hipódromo de San Isidro. La habían jubilado y ahora era suya. Cuando la fue a buscar se quedó de una pieza al ver el nombre que figuraba en los papeles del animal. “Al final, le pusimos Plumita, más fácil de pronunciar para sus cuidadores. Trabajó conmigo un montón de años”, concluye.

Coaching con caballos

Nadine hizo sus primeros estudios formales en el mundo de los caballos en varios centros de equino terapia de Estados Unidos. Más tarde, se especializó con Lynn Thomas en el coaching con caballos.

Según Bell, se trata de un método innovador de aprendizaje y autoconocimiento, que se desarrolla en presencia de caballos en libertad dentro de un corral, acompañados por un coach. Los caballos desempeñan el papel de espejos en esta dinámica.

“Este enfoque proporciona un entorno de experimentación y aprendizaje sin repercusiones emocionales o económicas. Durante la interacción, los caballos reflejan las emociones de los participantes sin emitir juicios, explica. A medida que el individuo o el grupo logra sincronizar su coherencia mental, emocional y sus acciones, los caballos responden de manera comprensiva”.

El caballo: espejo de emociones

Para comprobar esta dinámica, basta visitar el campo El Binomio, en La Cumbre. Allí espera Bell con Diana Cabré, su socia. La propuesta está orientada a sesiones personales, pero también a trabajos en grupo, básicamente pensados para empresas.

Antes de iniciar la actividad, nos cuentan que los caballos no están entrenados, solo es importante elegir ejemplares amables con el humano y obviamente domados.

“El caballo vive en la tierra hace 70 millones de años, por lo tanto, sabe más de nosotros que nosotros mismos. Ellos ven al hombre como un depredador, básicamente porque tiene los ojos adelante, como todos los animales de ese grupo. Sin embargo, como el hombre les da de comer y los cuida, lo toman como un posible líder”, explican

Según Nadine, los caballos tienen un sistema de liderazgo perfecto: una yegua Alpha actúa como madre del grupo y un macho Alpha oficia de padre. El caballo percibe que el hombre podría ocupar ese lugar liderazgo y así se arma la dinámica.

La idea es entrar al corral con un tema en mente, un tema que preocupa. Luego, hay que elegir un caballo para trabajar, sin montarlo, no es necesario. Con ese animal se realizan una serie de actividades en un circuito pre armado, donde hay que sortear dificultades varias. El coach observa desde afuera el comportamiento de ambos, hace una devolución e invita a repetir la actividad. “El resultado depende de cuán abierta está la persona. Lo cierto es que quedan en evidencia actitudes que uno no tiene claras y que aparecen frente a determinados desafíos “, puntualiza Bell.

“Lo que ves en el caballo es el espejo de la persona. Cuando se logra la coherencia interna, el caballo cambia de actitud. Si alguien está tratando de ser, el caballo no entiende, solo entiende cuando uno es coherente”, explica.

“En las diferentes etapas de la sesión, el caballo ayuda a hacer una cicatriz emocional, un aprendizaje. De regreso a su vida cotidiana, la persona pone en juego eso que logró superar con el animal”, concluye Nadine.

Esta suerte de aprendizaje asistido con caballos, que en Estados Unidos suelen llamar Healing with horses, permite recalibrar y reconectar con uno mismo.

“Se arma un binomio emocional: el caballo espeja lo que está descalibrado en la persona. Es una conexión de gran incondicionalidad – señala Bell–, difícil de replicar en la vida.”

Esta modalidad de trabajo se implementó también con poblaciones vulnerables. El trabajo, que se canaliza a través de Horses for Humanity, llevó a cabo varias iniciativas con la ONG Creciendo en La Cumbre que congrega madres y niños de familias de escasos recursos. Trabajaron también con adictos, veteranos de Malvinas y madres cabeza de familia, incluso con el Cottolengo Don Orione de la localidad de San Miguel. Esta versión del emprendimiento se ofrece como servicio a las fundaciones que apadrinan las grandes empresas.

“Lo que te enseña un caballo no se te olvida nunca”, afirma Nadine, mientras acaricia un alazán ruano. Su larguísima cabellera rubia se enlaza con las crines del animal y parecen uno.

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