La domesticación de los caballos se remonta a la Edad del Bronce, hace aproximadamente 5500 años, y ha tenido un impacto profundo en las sociedades humanas.
A lo largo de la historia, se han utilizado para transporte, agricultura, guerra y, hoy en día, en deportes, terapias y como animales de compañía.
Son animales muy sociables que viven en manadas con una jerarquía clara, lo que les proporciona seguridad.
Aunque domesticados, se adaptan a diversos hábitats, pero prefieren pastizales y sabanas, siempre cerca de fuentes de agua dulce.
Son herbívoros y su dieta se basa principalmente en pastos, semillas de gramíneas, arbustos y otras plantas comestibles.
Simbolizan la libertad, la resistencia, la majestuosidad, el coraje y la determinación.
Bienvenido 2026, es el deseo del equipo de A Ritmo de Galope
y su editor Enrique Alberto Martín-Caro Malavé

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